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Las buenas prácticas laborales en un contexto de crisis

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El 15 de marzo de 2020 se anunció la cuarentena nacional para evitar la propagación del COVID-19. Esto significó que una gran mayoría de ejecutivos y trabajadores dejaran de asistir a sus oficinas. Pero, ¿realmente estaban preparados para ello? ¿Cómo cambiaron sus prácticas laborales? 

Las buenas prácticas laborales son aquellas acciones, procesos y experiencias que se rigen bajo valores, normas y políticas propias de cada organización. El objetivo principal de ellas es mantener empleos decentes y remuneraciones justas en condiciones de libertad, equidad, seguridad y respeto a cada personas de la compañía. Así, el conjunto de buenas prácticas laborales está determinado por la necesidad de los colaboradores así como de su cultura interna (misión, visión, valores y objetivos).

Algunos elementos que debe tener un programa de buenas prácticas laborales son: respeto a los principios y derechos fundamentales, cooperación y ayuda mutua entre colaboradores y empleadores, excelente comunicación, crecimiento económico, igualdad de oportunidades, inclusión laboral, equilibrio entre vida laboral y personal, formación integral, seguridad laboral, transparencia en los procesos de la organización, entre otros. 

Luego de la gran interrupción económica que significó el inicio de la cuarentena por el COVID-19, las empresas debieron ejercer y mantener sus buenas prácticas laborales en un país donde las políticas de salud, seguridad y educación aún se encuentran en vías de desarrollo. Así podemos mencionar algunas buenas prácticas laborales que se debieron manifestar cuando el virus llegó al Perú: gestión de salud laboral para el trabajador y (si fuera posible) su familia, educación y capacitación laboral, formalización de los trabajadores de las empresas, transparencia de información (comunicar a los empleados las gestiones que se realizarán en la empresa durante la emergencia), entre otros. 

De esta forma, el sistema del teletrabajo llegó a la nueva normalidad laboral. Pero, ¿cómo podemos garantizar las buenas prácticas laborales a la distancia? ¿Podremos controlar la efectividad de nuestros trabajadores? Lo que sugerimos es tener bastante orden con el tiempo de trabajo. Procuremos respetar el máximo de 48 horas laborales a la semana y evitemos que nuestro equipo de trabajo labore hasta altas horas de la madrugada, no programar reuniones luego de las 10.00 pm y respetar los horarios de descanso.  La idea central es no generar conflictos internos que se pueden prevenir fácilmente con una gestión ordenada. No obstante, es cierto que los hogares (como centro de trabajo) pueden relajar a los colaboradores o incluso causar distracciones involuntarias. Es deber del empleador poder controlar la producción de ellos y evaluar su desempeño laboral. 

La pandemia ha significado un giro en nuestra vida laboral. El teletrabajo no es algo nuevo que se esté practicando hoy en día. De hecho algunas empresas o start ups jóvenes han aplicado este sistema con alto nivel de productividad. Si manejamos nuestros proyectos con un buen orden, no importará en qué espacio físico trabajamos. Siempre saldremos victoriosos si aplicamos efectivamente nuestras buenas prácticas laborales. 

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